Ley de Cambio Climático y Transición Energética – 100% renovables en 2050

Resumen: En el Marco del Acuerdo de París, el texto firmado por 195 países en todo el planeta y que prevé contener el calentamiento climático, España ratificó el acuerdo el 12 de enero 2017 y planificó los objetivos de cara a 2030 y 2050 bajo la denominada Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

¿Qué es la Ley de Cambio Climático y Transición Energética?

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética contiene el Anteproyecto que reafirma el compromiso de España con cumplir sus promesas hechas con la firma del  Acuerdo de París definiendo una hoja de ruta precisa para alcanzar los objetivos fijados en la cumbre de la COP21.

Contexto internacional

En diciembre 2015, París presenció la vigésima primera Conferencia de las Partes, la COP21, cuyo objetivo es conseguir una reducción de los gases de efecto invernadero a nivel mundial. Esta reunión sentó las bases para la elaboración del Acuerdo de París que fue firmado por 195 países.

Objetivos generales

Los objetivos son claros, cada país tiene que entrar en un proceso de transición energética para contener la subida de las temperaturas bajo los 2°C con vistas a 2100.

La misión de España

Tras firmar el Acuerdo de París, España, se puso a trabajar sobre un proyecto de Ley para implementar las ideas del acuerdo a nivel nacional. Allí fue cuando nació la ley de Cambio Climático y Transición Energética. El Anteproyecto de esta ley permite alcanzar los diferentes objetivos con una hoja de ruta definida de cara a 2100.

La Hoja de Ruta para España

Plazos importantes del Anteproyecto

España se fijó dos plazos para conseguir los objetivos. Un primero en el año 2030 y el segundo en el año 2050.

Así pues, de aquí a 2030 los objetivos son los siguientes:

  1. -20% de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990
  2. 70% de la producción de energía proveniente de fuentes renovables
  3. 35% del consumo de energía de procedencia de fuentes de energía renovables

De aquí a 2050, el objetivo es alcanzar una reducción de las emisiones de gases a efecto invernadero de entre 80% y 95% respecto al nivel del año 1990. Esto representaría un salto adelante considerable en la lucha por la transición energética.

Asimismo, Moncloa advierte de que llegar a un sistema eléctrico 100% renovable de cara al 2050 forma parte de los mayores retos a los que España tendrá que enfrentarse en las proximas décadas.

El cambio climático es asunto de todos y cada país tiene que comprometerse a cambiar de manera drástica su manera de producir energía. De hecho, una de las cláusulas previstas en los acuerdos de París es el abandono de los combustibles fósiles.

Transición Energética

Propuestas de cambio

El Gobierno prevé que en cuanto la ley esté aprobada  en España ya no se otorgará ninguna concesión para la explotación de fuentes de hidrocarburo no renovables lo que debería firmar la sentencia de muerte de este tipo de energía. Eso sí, se favorecerá el acceso a combustibles alternativos como por ejemplo el biometano o el biocarburante y así suplantar a medio plazo el hidrocarburo.

La movilidad: el desafío de la sociedad española

De las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero más destacadas, la movilidad ocupa el primer lugar, pues representa el 26% de las emisiones que están causando el cambio climático. Por lo tanto, España tiene pensado apretar en este ámbito para conseguir una movilidad sostenible de cara a 2050 y que los vehículos no produzcan más dióxido de carbono.

Las ciudades como eje de mejora

Las ciudades de España de más de 50.000 habitantes concentran el 70% del CO2 emitido.

Por lo tanto, no cabe duda de que el cambio de los medios de movilidad usados a día de hoy (vehículos de turismo, redes de transporte, etc.) por otros más eficientes a nivel energético tendrán un impacto significativo para la disminución de emisiones entendiendo que las ciudades concentran el tráfico más denso.

Ley Cambio Climático y Transición Energética

La creación de nuevas zonas de baja emisión de gases de efecto invernadero en todas esas ciudades, las que tengan más de 50.000 habitantes, es la prueba de que el Gobierno se dedica a adaptar el territorio español a las recientes directivas de la Unión Europea así como alcanzar las metas ambiciosas de los Acuerdos de París.